Crisis sanitaria en Santa Fe por niveles críticos de arsénico en el agua potable

El nivel 6 de calidad del agua es la categoría más alta de riesgo por presencia de arsénico, esto significa que no es apta para el consumo humano y debe someterse a tratamientos específicos antes de ser distribuida.

La crisis hídrica y ambiental azotan a la provincia de Santa Fe. Un informe del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress) ubicó a 47 localidades del territorio que gobierna Maximiliano Pullaro en el nivel 6 de calidad del agua, la categoría más alta de riesgo por presencia de arsénico. Esto significa que el líquido no es apto para el consumo humano y debe someterse a tratamientos específicos antes de ser distribuido.

Esta situación afecta principalmente a municipios del oeste provincial, donde las redes se abastecen de fuentes subterráneas con alto contenido natural de este elemento. En estos casos, los prestadores deben garantizar el suministro seguro mediante plantas de ósmosis inversa o la entrega de bidones y canillas públicas.

Si bien algunas zonas mejoraron gracias a la expansión de los acueductos, el problema continúa siendo estructural. La salinización, el envejecimiento de las napas y la falta de tratamiento adecuado profundizan la problemática sanitaria.

Las comunidades dependen de controles permanentes para asegurar que el agua tratada cumpla los parámetros exigidos por ley. El límite provincial es de 100 microgramos por litro, aunque el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de apenas 10 microgramos.

Según detalló el medio Noticias Ambientales, el consumo prolongado de agua con arsénico puede provocar arsenicosis crónica, una enfermedad que afecta la piel, el sistema nervioso, los riñones y el hígado. La exposición sostenida también incrementa el riesgo de cáncer de piel, vejiga y pulmón.

En el ambiente, el arsénico altera los suelos, reduce la fertilidad agrícola y contamina los cursos de agua, afectando peces, aves y microorganismos acuáticos. Este impacto se amplifica cuando el elemento se acumula en la cadena alimentaria.

A nivel ecológico, la contaminación por arsénico representa una pérdida silenciosa de biodiversidad. Los ecosistemas ribereños y subterráneos, esenciales para el equilibrio hídrico, se ven alterados por procesos químicos que modifican el pH y la disponibilidad de oxígeno.

Fuente: El Destape

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