En el inicio de las audiencias presenciales de la causa Cuadernos en la Sala Auditorio de Comodoro Py, Cristina Kirchner se presentó como una víctima de un juez y un fiscal de instrucción “que constituyeron una auténtica mafia que chantajeaba a empresarios para que me acusaran por coimera o iban presos, una investigación en la que no se explica quién me pagó, dónde, cuánto, o dónde está el dinero”.
Molesta ante las preguntas que marca la ley y que ningún abogado desconoce sobre sus antecedentes penales, su dirección, o el nombre de sus padres, respondió entre suspiros, acotando “es de público y notorio, todo el mundo sabe cuáles son mis antecedentes penales, de los que voy a hablar inmediatamente”. Concluido ese breve interrogatorio, burlona, le preguntó al presidente Enrique Méndez Signori: “¿Ya está, ninguna otra pregunta, algún otro interrogante?”. El juez fue categórico: “Sólo estoy cumpliendo con lo que marca el Código Penal”.
La ex Presidente, quien se presentó enfundada en un conjunto de pantalón y chaleco oscuro con blusa blanca de mangas abullonadas y una pequeña escarapela argentina, no estuvo sola en la Sala Auditorio de Comodoro Py: se acreditaron ex funcionarios, legisladores y sindicalistas cercanos a su gobierno. Se pudo ver al premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel; a la intendente de Quilmes, Mayra Mendoza; el ex gobernador bonaerense Felipe Solá; al ex ministro del Interior Wado de Pedro y a algunas integrantes de “Abuelas de Plaza de Mayo”.
“Cuadernos” desbancó a “Vialidad” como emblema de la persecusión
“Cumplo condena por una causa en la que parece que la obra pública fue inventada por Néstor Kirchner para favorecer a un empresario de Santa Cruz. Me juzgaron jueces que jugaban al fútbol en la quinta de Mauricio Macri, no hubo un solo testigo que declarara en mi contra”, resumió destacando presuntas irregularidades de la causa “Vialidad”.
“Sin embargo”, continuó, “’Cuadernos’ la desalojó del podio; ya no se trata de jueces que no son imparciales sino de una causa donde el juez Bonadio y el fiscal Stornelli, son mafiosos. No es persecusón por ideología, estamos inmersos en prácticas mafiosas de jueces y fiscales”, aseguró.
“En esta causa Stornelli detenía a empresarios para que declararan en mi contra, a riesgo de ir presos, porque ‘no había sortijas para todos’, una frase que quedó en el acervo de la justicia federal”, recordó. “Empresarios que hubieran cantado la Marsellesa en guaraní, o se hubieran acusado del asesinato de Kennedy para no ir a la cárcel, cómo no iban a denunciarme”, se preguntó.
“¿Cómo es que Stornelli sigue siendo fiscal federal?”
Carlos Stornelli fue el destinatario casi exclusivo de una andanada de acusaciones, señalamientos y críticas de Cristina Kirchner, quien se preguntó en más de una ocasión cómo no había sido destituido aún, cuando “la justicia probó sus vínculos con el falso abogado y extorsionador Marcelo D’Alessio”.
En efecto, D’Alessio fue condenado el año pasado a 13 años y medio de prisión como jefe de una asociación ilícita dedicada al espionaje, la extorsión y el lavado de dinero. Es verdad también que se mencionaron en ese juicio y en otras causas los vínculos entre Stornelli y D’Alessio, pero no es menos cierto que, si bien el relato sin interrupciones de la ex Presidente puede resultar convinente, el fiscal fue sobreseido en todas las expedientes con pronuncianmiento de la Corte Suprema.
“Stornelli pedía plata para no meter gente presa, o para sacarla; quiso ponerle droga en el equipaje al ex marido de su mujer por una cuestión de pareja, lo consultaron con el mayor desparpajo si podían hacerle una cámara oculta a uno de mis abogados, José María Ubeira, para perjudicarlo ¿y ustedes realmente creen que alguien puede confiar en un poder judicial con gente así, en serio?”, preguntó levantando la voz.
“La Justicia ahora reemplaza a los golpes de Estado”
La ex Presidente destinó la última parte de su indagatoria de poco más de media hora a fustigar el papel de la Justicia como sustituto de los golpes de Estado, a pocos días de los 50 años de “el último, el más sangriento, el más cruel, pero el último”.
Recordó que estuvo en contra del Consejo de la Magistratura cuando fue convencional constituyente “porque temí que pasara lo que pasa ahora: los jueces y fiscales se politizan, forman listas, quieren llegar a esos puestos en los que no sólo se elige sino que se juzga a los magistrados”.
Consideró que esa politización de la magistratura y el Ministerio Público es “central para el descrédito de la justicia, con la Constitución de Alberdi era un poder mucho más respetado que ahora”.
“Permítanme no formar parte de este circo”
Cristina Kirchner negó haber cobrado sobornos, “si estuviera llena de plata no estaría acá. Primero me condenan porque favorezco a Lázaro Báez contra todos los demás empresarios, pero ahora estoy acusada de beneficiar a todos los empresarios que antes perjudiqué; es un disparate todo esto”.
Consultada sobre si aceptaría responder preguntas, la imputada respondió que lo haría con mucho gusto cuando el Poder Judicial convocara a Stornelli a declarar (obviando una vez más los sobreseimientos del fiscal), o a Mauricio Macri por los parques eólicos, o al ministro de Economía Luis Caputo, por las emisiones de deuda. “Mientras eso no suceda, permítanme no formar parte de este circo”, señaló.
Recordó, por último, que el presidente Javier Milei anticipó que sería condenada en esta causa y en la de Memorandum con Irán durante la apertura de sesiones en el Congreso: “Se habla de mis condenas, de los años que me van a dar, me puedo morir presa con este Poder Judicial pero en algún momento esto se va a terminar, porque el estómago necesita proteínas para funcionar y la gente necesita dinero para pagar la comida y las expensas”.
Ante semejante afirmación de que su condena ya está escrita, el presidente Méndez Signori dijo “este es un tribunal independiente en una república democrática y estamos aquí para garantizar un juicio justo para usted y los demás imputados”. Luego de esa intervención, Cristina Kirchner recibió permiso para abandonar la sala.
Fuente: Quorum

